SantoDomingo RD.- Cada semana vemos la misma foto. Un joven de 18, 19, 20 años abatido a manos de la Policía. Otro que cae. Otro que enterramos. Y nos preguntamos: ¿cuándo se rompió todo?
En vez de más balas, más talleres: por qué el gobierno debe llevar cárceles productivas a las provincias que más producen
Por Miguel peguero / Perspectiva Libre
SantoDomingo RD.- Cada semana vemos la misma foto. Un joven de 18, 19, 20 años abatido a manos de la Policía. Otro que cae. Otro que enterramos. Y nos preguntamos: ¿cuándo se rompió todo?
No se rompió ayer. Se rompió cuando decidimos que era más barato enterrar que rescatar.
La propuesta es simple y el gobierno dominicano tiene que escucharla: en vez de seguir hacinando jóvenes en La Victoria y en cárceles del Gran Santo Domingo que son universidades del crimen, ¿por qué no construir cárceles de mejor seguridad, pero de alta producción, en las provincias que más producen del país?
Hablo de San Juan, Constanza, Moca, La Vega, San Francisco, Baní, Azua, Sánchez Ramírez, y de más.
LA IDEA:
Una cárcel modelo no es un hotel, es un centro de rescate.
1. Seguridad de verdad, no hacinamiento: Un recinto moderno, vigilado con tecnología, pero no para castigar, sino para separar al joven del sicariato de la calle y ponerlo a producir.
2. Donde hay producción hay reinserción: Imagina un joven de 17 años que cayó por robo en Haina, trasladado a una cárcel-granja en Constanza. Allí aprende agricultura de invernadero, manejo de tractores, sistema de riego. En Moca aprende agroindustria. En La Vega, ebanistería y producción avícola. En San Juan, cultivo de habichuela y maíz. Sale con un oficio que vale en RD y en el mundo.
3. Le quitamos clientela al narcotráfico: El punto de droga recluta porque el barrio no ofrece nada. Si ese joven sabe que si cae preso no va a ser violado y golpeado en una celda de 50, sino que va a salir con un diploma del INFOTEP, con tierra y con trabajo, lo piensa dos veces.
Hoy estamos matando a nuestros jóvenes dos veces. Primero los abandona el sistema educativo y laboral. Después los abate la Policía. Y le llamamos "intercambio de disparos" a lo que en realidad es un fracaso del Estado.
Un joven muerto por la Policía no es una estadística de seguridad, es un acta de defunción del modelo penitenciario.
Países como Colombia y El Salvador, con todos sus problemas, entendieron que una cárcel productiva baja la reincidencia del 70% al 15%. Aquí la reincidencia es casi segura porque el muchacho sale peor de lo que entró.
Gobierno dominicano, Ministerio de Interior y Procuraduría: dejen de construir destacamentos y empiecen a construir centros de rescate en las provincias productivas. Cambien la pala para enterrar por la pala para sembrar.
El joven que hoy cae a manos de la Policía mañana puede ser el que alimente al país. Pero hay que darle la oportunidad de vivir para contarlo.