Los ojos de los escoceses se encuentran hoy sobre la actual ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, la cual ha comparecido hoy ante una comisión parlamentaria creada para analizar las posibles irregularidades cometidas por el Gobierno de Escocia durante la investigación por acosos sexuales contra el exministro principal Alex Salmond.

Sturgeon se enfrenta a varias peticiones de dimisión e incluso una posible moción de censura por el papel de su Gobierno en la investigación por acosos sexuales contra el exministro principal Alex Salmond, el cual, a raíz de esta polémica, tuvo que salir del Partido Nacionalista Escocés (SPN).

En enero del 2018 dos empleadas del Gobierno escocés acusaron a Salmond de acoso sexual y se abrió una investigación oficial. Un año más tarde, el tribunal que conocía de la demanda declaró la investigación ilegal y tendenciosa. En el veredicto se obligó a indemnizar a Salmond con 500.000 libras (579.000 euros).

Las irregularidades cometidas durante la investigación hicieron necesaria la creación de una comisión parlamentaria para revisar los fallos cometidos.

Salmond acabó siendo absuelto hace tan solo un año de los 13 cargos por acoso sexual y uno por violación. Por ello recibió una compensación equivalente a 600.000 euros en concepto de gastos legales. Pero el asunto no quedó ahí ya que el ex líder del SNP y mentor de la propia Sturgeon acusó a la actual ministra principal y a su marido Peter Murrel, director ejecutivo del partido, de haber planificado una venganza personal contra él.

Este miércoles, durante su comparecencia en el Parlamento, Sturgeon ha reconocido que su Gobierno cometió «graves errores» durante la investigación, pero negó haber cometido ninguna irregularidad en su función como ministra principal.

En su declaración ante el mismo comité parlamentario la semana pasada, Salmond, que durante más de 20 años fue el hombre más influyente de Escocia, aseguró no tener «ninguna duda de que la ministra principal ha violado el código de conducta ministerial». Además, se lanzó a cuestionar la capacidad de liderazgo de Sturgeon. «He buscado la independencia de Escocia toda mi vida», dijo. «Pero ese deseo debe ir acompañado de instituciones y de un liderazgo fuerte y robusto, capaz de proteger a todos los ciudadanos de una autoridad arbitraria».

Esta última declaración pone en riesgo la posición de Sturgeon en el Gobierno escocés, ya que podría entenderse como un veto a la que en 2014 fue, junto a él, organizadora del referéndum de independencia donde la permanencia en el Reino Unido ganó por tan solo 10 puntos (55% a 45%).

En los próximos meses Sturgeon había anunciado la posibilidad de un nuevo referéndum, para aprovechar el impulso que el Brexit le ha dado al independentismo escocés. Sin embargo, el «escándalo Salmond» ha trastocado gravemente la situación política del SNP, dando aliento a los conservadores de Escocia, que ya han anunciado una moción de censura. El líder conservador en Escocia, Douglas Ross, subrayó que «no cabe duda de que la ministra principal ha mentido al Parlamento y ha violado en repetidas ocasiones el código ministerial».

Desde el SNP se ha calificado la moción de censura como «irresponsable» en el medio de la pandemia y buscan esperar hasta el 6 de mayo para que dejar «que los escoceses sean los que decidan ese día».

 

Por Adrián del Río Montero

Fotografía de: Daily Record

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