Durante el mandato de Jair Bolsonaro el incremento de personal militar ocupando puestos de responsabilidad ha aumentado de forma acusada.

En menos de dos años el número de militares en cargos públicos se ha duplicado por obra del presidente. Entre enero de 2019 y febrero de 2020 Brasil pasó de 188 a 342 militares en puestos de la categoría administrativa con mayor remuneración. Aunque si tenemos en cuenta los últimos nombramientos esta cifra actualmente sería mucho mayor.

Esta situación se contrapone visiblemente con la experimentada durante los anteriores gobiernos de Dilma Rousseff o Michel Temer, en los que el porcentaje de militares en la administración no pasó del 2,5%. Sin embargo, este porcentaje no ha hecho más que subir desde que Bolsonaro tomó el cargo, llegando en septiembre del año pasado al 6,5% de presencia militar en la Administración Pública brasileña, más del doble. Además, los puestos que han ocupado los militares recién llegados no han sido los de abajo, sino que se trata en mayor medida de puestos de responsabilidad con remuneración bruta de entre 6.000 y 16.900 reales (888-2.500 euros).

También es importante fijarse en que estos nombramientos no se centran únicamente en las áreas del Ministerio de Defensa o Interior, puesto que también se han sustituido puestos de dirección de los ministerios de Sanidad o Medio Ambiente. Según el Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU), encargado de presentar una revisión de las cuentas anuales del presidente de Brasil, se ha pasado de apenas 3.000 militares en funciones civiles del Gobierno federal en 2017, a 6.100 militares.

Los nombramientos más recientes han sido los del general Joaquim Silva e Luna como presidente de la petrolera estatal Petrobras y el almirante Flávio Rocha como nuevo jefe de la Secretaría Especial de Comunicación del Gobierno. Siendo el primero de ellos especialmente polémico por el hecho de que la petrolera perdió hasta 100.000 millones de reales (15.000 millones de euros) en Bolsa.

Los expertos consultados por el diario señalan que estos datos ponen en evidencia que se está ignorando la necesidad de una experiencia previa en áreas sensibles tales como la lucha contra la pandemia de COVID-19.

 

Por Redacción de Perspectiva Libre

Fotografía de: El País

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