Este nuevo revés en las relaciones entre China y Canadá pone el foco en la situación de la población uigur en la región china de Sinkiang.

Los diputados canadienses reunidos en el Parlamento de Canadá han aprobado una moción no vinculante donde acusan directamente al Gobierno chino de genocidio contra las minorías musulmanas presentes en su país y, en concreto, contra la etnia uigur.

La moción ha sido presentada por el Partido Conservador, opositor del Gobierno de Justin Trudeau, y ha sido apoyada por la amplia mayoría de los diputados, muchos de ellos pertenecientes al Partido Liberal. De los 338 asientos de la Cámara, 266 han defendido el escrito; sin embargo, ni Trudeau ni los miembros de su Gabinete se han posicionado, absteniéndose en la votación. En representación del Gobierno solo ha acudido a la votación el ministro de Asuntos Exteriores, Marc Garneau.

Desde el Partido Conservador, la ausencia del presidente ha levantado críticas, el líder opositor Erin O’Toole, ha lamentado la decisión de Trudeau de no presentarse y ha cargado contra él criticando que «siga negándose a calificar la horrible conducta del Partido Comunista Chino por lo que es: un genocidio».

En la moción se reconoce que «se está llevando a cabo actualmente un genocidio contra los uigures y otros musulmanes en China». Esta declaración llega apenas un mes después de que el Gobierno de Estados Unidos hiciese la misma acusación. Y en la moción se pide al Comité Internacional Olímpico trasladar a otra ciudad los Juegos de 2022, que tenían previsto celebrarse en Pekín.

Sin embargo, desde el Gobierno de Canadá, parece que se quiere proceder con más cautela ante esta situación. Garneau abordó la necesidad de que el problema debería ser investigado previamente por expertos internacionales. «El Gobierno de Canadá se toma muy en serio las acusaciones de genocidio. Tenemos la responsabilidad de trabajar con la comunidad internacional en asegurar que cualquier acusación sea investigada por un cuerpo de expertos internacionales independiente”.

La declaración del ministro se aproxima al comunicado que este lunes publicaba Dominic Raab, Secretario de Estado para Relaciones Exteriores del Reino Unido, que pedía a China una autorización inmediata para que el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas entre en la región de Sinkiang a investigar el posible genocidio contra la etnia uigur y, en general, contra la población musulmana.

Desde Estados Unidos se han publicado datos que estiman que cerca de 2 millones de personas pertenecientes a estas minorías étnicas están retenidas en centros de detención en Sinkiang, donde podrían ser víctimas de abusos, adoctrinamiento y esterilización forzosa.

La moción presentada por Canadá podría, a parte de ser una denuncia contra una posible practica contraria a los derechos humanos, servir para presionar al presidente Trudeau para endurecer sus políticas contra China. Lo que está claro es que, esta moción solo agrava las tensiones entre los dos países que ya venían resentidas por previas acusaciones cruzadas como la denuncia de espionaje por parte del Gobierno chino o la detención de Meng Wanzhou, hija del fundador de Huawei, a petición de Washington.

 

Por Adrián del Río Montero

Fotografía de: Ottawa Citizen

 

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