Las tensiones fronterizas post-Brexit entre La Unión Europea y Reino Unido quedan patentes en este tira y afloja por la modificación del protocolo sobre Irlanda del Norte.

En principio el mencionado protocolo mantiene a Irlanda del Norte dentro del mercado único de la UE, evitando así la constitución de una ‘frontera dura’ en la isla. Sin embargo, los problemas en la aplicación práctica han provocado un cuestionamiento de la eficacia y pertinencia del acuerdo.

La semana pasada la propia UE proponía una revocación de emergencia por el temor a una fuga de vacunas contra el covid. Al final, aunque se dio marcha atrás a esta propuesta, las dudas sobre el estatus de Irlanda del Norte despertaron con gran fuerza.

Esta semana, los funcionarios europeos fueron retirados temporalmente de los puertos donde estaban previstos controles aduaneros entre Irlanda del Norte y Gran Bretaña después de que en Belfast y Larne aparecieran pintadas amenazándolos como “objetivos”.

Ante esto, desde Londres se aprovechó para echar las culpas a la falta de organización que demostraron las autoridades europeas al imponer un control sobre las exportaciones de vacunas desde la República de Irlanda al lado británico de la isla, para poco después rectificar y eliminarlo. Desde Bruselas, en cambio, achacan estos actos vandálicos al malestar propio de barrios unionistas que la policía de la región define como “febril”.

Esta situación de descontrol y acusaciones cruzadas ha permitido al Gobierno de Boris Johnson reclamar una renegociación del protocolo sobre Irlanda del Norte, que desde el principio se planteó como uno de los capítulos más complicados en el acuerdo del Brexit.

El ala dura del Partido Conservador y los unionistas norirlandeses del DUP presionan a Johnson para que se deshaga del pacto y se desplace la frontera entre el Reino Unido y la UE hacia el mar de Irlanda. La primera ministra de Irlanda del Norte y líder del DUP, Arlene Foster, escribía en The Daily Telegraph, refiriéndose al pacto sobre Irlanda del Norte, que “no ha funcionado, no puede funcionar y, de acuerdo con las propuestas que hemos enviado al Gobierno británico, debe ser reemplazado”.

El jefe de Gabinete de Johnson, Michael Gove, pedía el pasado miércoles por la noche al vicepresidente de la Comisión Europea Maros Sefcovic varias concesiones para calmar los ánimos en Irlanda del Norte. El ministro aseguraba en su misiva que “entre todos los partidos políticos, la sociedad civil y las organizaciones empresariales de Irlanda del Norte se ha vivido una sensación de conmoción y rabia”.

En un contexto donde los controles entorpecerían la llegada de medicamentos y alimentos, en un momento en el que los supermercados norirlandeses ya se han visto afectados por la escasez relacionada con los nuevos obstáculos burocráticos, Gove ha propuesto prolongar el periodo de gracia de los controles aduaneros de determinadas mercancías, que expira el 1 de abril, hasta junio de 2023.

En Bruselas esta carta ha sido tratada con cierto desdén por considerar que el tono empleado por Gove podría interpretarse como el de un ultimátum. Con todo, ha asegurado que ambas partes “trabajarán de inmediato de manera intensa para encontrar soluciones a los problemas pendientes”.

A pesar de este acercamiento la Comisión Europea sigue intentando frenar los intentos de Johnson de modificar el pacto, por ello las conversaciones con el Reino Unido se mantendrán en el marco de la comisión mixta de seguimiento de los acuerdos, sirviendo como este gesto como declaración por parte de Europa de rechazar la revisión del acuerdo.

Finalmente, desde Irlanda, uno de los principales actores de esta crisis, ha descartado cambios en el protocolo del Brexit que afecta a la zona norirlandesa de la isla. Simon Coveney, ministro de Exteriores de Irlanda declaró para la BBC que “Debemos decir a la gente la verdad. El protocolo no se va a eliminar. Debemos dar con el modo de que sea útil para todos y que se desplieguen al máximo las flexibilidades que contempla, para que los intercambios comerciales sean los más fluidos posible”.

 

Por Redacción de Perspectiva Libre

Fotografía de: The Guardian

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