Los seguidores de Trump organizaron una Marcha para salvar a América y acabaron asaltando el Congreso de los Estados Unidos que en estos momentos se encuentra ratificando la victoria de Biden y asegurando su posición como futuro presidente de la nación.

Hoy se constituía la reunión en la cámara baja de los Estados Unidos para ratificar la victoria de Biden en las elecciones del 3 de noviembre. Esta fue una victoria muy peleada tanto antes de los resultados como después, ya que los intentos del aún presidente, Donald Trump, por cambiar el resultado fueron constantes.

Parece que no bastó con los cientos de denuncias por fraude electoral que presentó en diversos estados, sino que hoy, los seguidores de Trump se han congregado delante del Congreso para pedir la inmediata invalidez de los resultados electorales para convertir a Trump en presidente por una legislatura más. Los manifestantes portando pancartas con referencias al supuesto «robo electoral».

Los violentos manifestantes han roto las barreras policiales para intentar llegar al Capitolio, lo que ha obligado a evacuar varios edificios contiguos y a suspender las sesiones en la Cámara de los Representantes y el Senado, un receso de emergencia que se prolongará hasta que la Policía consiga devolver el orden a Washington. Todos los diputados y senadores ya han sido evacuados y parece que no corren peligro. Hasta ese momento solo se habían llegado a validar 12 votos en el Congreso, todos ellos favorables a Trump, provenientes de los electores de Alabama y Alaska.

Algunos de los manifestantes pro-Trump consiguieron entrar en la Cámara de Representantes, llegando a subirse al púlpito al grito de «¡Trump ganó las elecciones!». Esta situación resultó incontrolable en los primeros momentos, pero rápidamente la alcaldesa de Washington ordenó un toque de queda a partir de las seis de la tarde (medianoche en España) y se movilizó a la Guardia Nacional de DC así como a la del Estado limítrofe de Virginia  para asistir a la Policía en las labores de control de esta manifestación.

Trump, antes de que comenzase la marcha, delante de la Casa Blanca, arengó a sus seguidores volviendo a denunciar el supuesto fraude electoral que permitió ganar a Biden y atacando a Pence acusándolo de «traidor» en redes sociales. Sin embargo, poco después publicó en su cuenta de Twitter un mensaje en el que pedía «mantener la paz» y apoyar a la Policía del Capitolio y a las Fuerzas de Seguridad.

Esa madrugada, Trump le pedía al vicepresidente Mike Pence que revocase el resultado electoral, la famosa “Pence Card”. Sin embargo, Reuters afirma que este declaró al inicio de la sesión que «la Constitución me impide reclamar una autoridad unilateral para determinar qué votos electorales deben contarse y cuáles no» y cuando empezó el asalto fue escoltado fuera del Senado. Ante esto el enfado de Trump con su Pence se hizo evidente en su Twitter.

Algunos agentes de las fuerzas de seguridad se atrincheraron dentro del Congreso. Se ha sabido que una mujer fue sacada en estado crítico del interior de la cámara baja por un disparo y acabo muriendo. Los varios manifestantes que consiguieron entrar sacaron fotos en diferentes lugares , incluso dejando mensajes en algunas salas donde se leía «WE WON’T BACK DOWN» (no nos rendiremos). Todo este material se propagó rápidamente por las redes sociales, llegando a todo el mundo.

Biden, dado el descontrol de la población, salió a mandar un mensaje para pacificar a los manifestantes y exhortó al presidente Trump a pronunciarse. El presidente electo ha condenado duramente la escena ante el Capitolio diciendo «Esto no es desacuerdo, es desorden, es caos, raya en la sedición y debe terminar ahora». Trump, por su parte, ha respondido con un vídeo en Twitter con una actitud de conciliación y paz, pidiendo a los manifestantes que se fuesen a casa. Un mensaje que poco después fue borrado de la plataforma.

Sin embargo, este mensaje no sirvió para solucionar el problema, el daño estaba hecho. Trump recrudeció aún más sus relaciones dentro del partido, el propio Ted Cruz, el cual iba a estar presente en la sesión del Senado rechazando la victoria de Biden, salió a comentar en Twitter que cualquiera que hubiese participado violentamente en estos hechos debería ser «encausado judicialmente». Del mismo modo Pence, que en un momento fue el mayor aliado de Trump, también condenó estos actos recalcando que sobre los participantes «caerá todo el peso de la ley».

Uno de los aspectos más cuestionados fue la actuación policial, ya que a pesar de la fuerte protección que estaba prevista y el conocimiento de que estos manifestantes estaban en la zona, nada impidió a la turba entrar en el edificio. Desde la Policía de DC han manifestado su necesidad de dar explicaciones cuando todo esto termine, pero justifican su actuación en su preferencia por mantener a los congresistas y senadores a salvo, antes que cargar contra la multitud, que claramente les superaba en número.

Varias horas después de que comenzase la concentración parece que los manifestantes perdieron fuelle, simplificando la labor de los agentes de policía, que tuvieron problemas para alejar pacíficamente a la multitud del edificio. Aún así fue necesario lanzar algunas granadas aturdidoras para terminar de disolver a los manifestantes, muchos de los cuales llegado el inicio del toque de queda decidieron marcharse. De momento el Departamento de Policía de Washington ha informado de al menos 20 arrestos, que podrían continuar debido a que los manifestantes siguen en la zona aunque ya han sido desalojados definitivamente del edificio.

Sobre las seis y media de la tarde Nancy Pelosi ha anunciado que se reanudará la sesión en el Congreso, para acabar la votación que ratificará a Biden como presidente de EE.UU.

 

Por Adrián del Río Montero

Fotografía de: Listín Diario

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