En este segundo barómetro de las elecciones norteamericanas nos centraremos en la costa Oeste, haciendo una media de las diferentes encuestas y como parece que se van a decantar los diferentes estados a la hora de las elecciones presidenciales para poder determinar quien será el ganador más probable.

Cabe explicar aquí de nuevo como funciona el sistema norteamericano con respecto a las elección del presidente y vicepresidente. En los Estados Unidos las elecciones presidenciales se configuran de la siguiente forma: el presidente y vicepresidente no se eligen a través del voto directo del ciudadano, sino que, a quién se vota en realidad es a un “elector”. El conjunto de estos electores conformará el Colegio Electoral (correspondiente a un estado) que será el encargado de votar para elegir al presidente. Los electores están distribuidos entre los Estados según el número de representantes que estos tengan en el Congreso (Cámara de Representantes y Senado) y quien se haga con la victoria en cada estado, aunque sea por un voto, obtiene el total de electores. En total existen 538 electores, pero en esta segunda estadística nos enfocaremos tan solo en los 259 que se escogen en la costa oeste y el llamado» medio oeste».

En esta ocasión nos centraremos en los 26 estados en los que consisten estos territorios. Esta zona se caracteriza por una clara superioridad republicana, en número de estados al menos, que no en electores a causa de que el estado que más proporciona, California, es un claro bastión demócrata. Aún así en esta región nos encontramos con una relación entre republicanos y demócratas de 16:9 con varios estados en disputa.

Los estados claramente republicanos son; Missisipi, Arkansas, Missouri, Texas, Alabama, Oklahoma, Louisiana, Dakota del Norte, Dakota del Sur, Kansas, Nebraska, Wyoming, Montana, Idaho, Utah y Alaska. Los demócratas por su lado obtendrían; California, Oregón, Washington, Nuevo México, Illinois, Minnesota, Colorado, Nevada y Hawai. En estas zonas existen menos estados disputados, siendo tan solo dos, Arizona, un tradicional bastión republicano, y Iowa, un estado que en las últimas elecciones se decantó de forma amplia por Trump.

Rojo: Trump Azul: Biden Naranja: Disputado

Así, nos encontramos con que Trump estaría en una situación de pérdida de estados, manteniendo buena parte de los que ya ganó en los pasados comicios pero viéndose obligado a luchar por mantener dos colegios electorales habitualmente seguros para los republicanos.

Ya entrando en el número de electores obtenidos, existe una leve diferencia entre ambos partidos, si bien con una ligera ventaja del partido demócrata pese al menos número de estados obtenidos. De nuevo, a causa del sistema americano, que otorga un número mayor o menor de electores en función de la población de cada estado. Así, los demócratas obtendrían 131 electores y los republicanos 111, habiendo 17 en disputa.  Si estos datos se mantuviesen, e incluso si Donald Trump se hiciese con los estados disputados perdería en esta parte del país, pudiendo sumar como máximo 128 frente a los 131 de los demócratas.

Así, el peso electoral del California (55) altera de forma completa la competencia por el oeste de los Estados Unidos, y ni sumando el peso de los estados restantes, salvo tal vez Texas (38), se puede revertir la situación para los republicanos. Pues, pese a tener mayoría de estados, cosa que puede asegurarle el senado al partido de Trump, pues cada estado proporciona independientemente de sus habitantes dos senadores, no es suficiente para asegurar una reelección presidencial.  De tal forma, y como se puede observar en la siguiente gráfica, los estados republicanos proporcionan una cantidad de escaños muy inferior al impulso que proporciona California, poseyendo esa parte del país el peso de más de 7 estados republicanos.

De tal forma nos encontramos con un panorama poco alentador para el candidato republicano en la costa oeste y el «mid west» americano. Los republicanos se verían abocados a la derrota en la zona independientemente de cualquier cambio, al menos que los resultados varíen de forma radical en pocas semanas, cosa que no parece probable. Incluso si Trump obtuviese ambos estados disputados, cosa que parece poco probable, no alcanzaría a igualar a los electores demócratas, siendo derrotado al menos en esta parte del  país y complicando su reeleccción.

Cabe decir, no obstante, que es habitual que los demócratas se hagan con la victoria en esta parte del país. La victoria en las presidenciales de los Estados Unidos se suelen decidir por los llamados «swing states» situados en la costa este como Pensilvania o Florida, aunque eso ya se encuentra explicado en el anterior sondeo publicado en este mismo medio.

Por O.R.A (@LibCastellanoSP)

Fotografía de: Deseret.com

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