Durante los últimos años Jamaica ha sido el referente mundial de las pruebas más espectaculares del atletismo, las carreras de velocidad. Resulta lógico pensar que en una prueba tan competitiva, donde se requiere un entrenamiento y unas condiciones físicas tan excepcionales, domine una súper potencia como EE.UU, capaz de seleccionar poderosos atletas y aportar los preparadores físicos más prestigiosos. No obstante, la pequeña isla caribeña ha sobrepasado todas las expectativas que se presuponen a un país con sus recursos, siendo capaz de hornear una generación de velocistas que ha batido récords inalcanzables hasta hace una década. Para el recuerdo quedará la imagen de Usain Bolt en los Juegos de Pekín 2008 llegando él sólo a la meta y dejándose llevar, dando pie a una etapa de dominación total del atletismo jamaicano en las pistas de 100, 200 y 400 m lisos. Ahora, pasada más de una década de aquel momento y con una nueva generación de atletas que corren bajo la alargada sombra de mitos como Usain Bolt, Asafa Powell o Yohan Blake, cabe preguntarse cómo Jamaica fue capaz de doblegar a EE.UU en su prueba reina y cómo sostendrá tal legado, encarando un futuro incierto para los velocistas jamaicanos.

Jamaica es un país insular situado en el mar Caribe, se trata de la tercera isla en tamaño de la región y, pese a sus escasos 2,6 millones de habitantes, es el tercer país de habla inglesa más poblado de América, por detrás de EE.UU y Canadá. A pesar de haber sido un territorio permanentemente colonizado (principalmente por españoles e ingleses), finalmente logró su independencia en 1962, formalizando así los cimientos de las instituciones que hoy conforman el país, basándose en el modelo británico y adoptando a la reina Isabel II como Jefe del Estado.

Una de las razones por las que Jamaica ha sido una fábrica de velocistas es la genética. Durante las etapas de colonización Jamaica fue un centro de intercambio de esclavos procedentes del África Occidental, siendo gran parte de éstos generadores de la mano de obra que convirtió al país en el mayor exportador de azúcar durante el dominio inglés. Durante este periodo se fue generando un reservorio genético aislado, el cual se fue acrecentando con la huida de parte de los esclavos hacia las montañas del noreste de la isla. Un reciente estudio del año 2010 concluyó con la existencia de un gen que provoca el aumento del tamaño promedio del corazón, facilitando un mayor flujo de oxígeno a los músculos y generando una mayor velocidad de contracción de las fibras musculares. Según los estudios, este gen estaba presente en un elevado porcentaje en las personas que habitan en África Occidental y en una mayor medida en los habitantes de Jamaica.

El atletismo en Jamaica fue introducido por los británicos en el siglo XIX, organizando campeonatos interescolares a lo largo de varias de sus colonias. No obstante, fue en Jamaica donde esta disciplina fue creciendo de forma exponencial. En sus inicios, Jamaica destacó de forma notable frente al resto de colonias, provocando la ampliación de los campeonatos (hasta ese momento sólo accesibles para las escuelas de la élite blanca) a todos los estratos sociales. Desde las instituciones se hizo un notable esfuerzo en controlar la higiene de la población, la buena alimentación, así como el apuntalamiento de una salud pública de calidad. El resultado fue lo que muchos demógrafos llamaron la paradoja jamaicana, el caso de un país pobre con la esperanza de vida de una sociedad avanzada.

Se estima que actualmente en Jamaica hay hasta tres mil atletas de élite, lo cual es un promedio extraordinariamente alto si lo comparamos con la escasa población que tiene la isla. Según el testimonio de algunos de sus velocistas más consagrados el secreto está en el propio sistema del país, donde el deporte élite no es el fútbol ni el baloncesto, sino el atletismo. Los velocistas son las mayores estrellas del deporte nacional, la gran atracción del campeonato de atletismo intercolegial que, de forma anual desde 1910, reúne y educa a decenas de miles de jóvenes en el espíritu de la competición. Por todo ello, se puede concluir que Jamaica es quizás el único país del mundo donde una pista de atletismo supone el principal evento deportivo, siendo esto clave para generar una elevada inversión desde las instituciones en materias de educación física, fomentando así la formación y expansión de profesores altamente cualificados por todos los institutos públicos del país.

 

 

El atletismo es el «deporte rey» en el país

En base a este cauteloso sistema de educación, competición y sacrificio, Jamaica ha sido capaz de colocar diceinueve de los veintiséis mejores velocistas en carreras de 100 m de toda la historia. No en vano, los actuales récords en todas las pruebas de velocidad en modo masculino son ostentadas por jamaicanos, así como los mejores registros en 100 y 200 m en los últimos Juegos en la modalidad femenina.

Los estudios más recientes concluyen que el límite del ser humano en los 100 m lisos está alrededor de 9.48 segundos, muy cerca de los 9.58 segundos que tardó en completar el hectómetro Usain Bolt en Berlín, cuando voló alcanzando los 45 km/h con una velocidad media de 37 km/h. De cerca le sigue Yohan Blake, alcanzando los 9.69 segundos y con la segunda mejor marca en los 200 m lisos, por detrás del propio Bolt que los corrió en 19.19 segundos. De especial relevancia fue la prueba de los 4×100 m (la favorita del equipo de EE.UU) en los juegos de Rio de Janeiro en 2016, donde el poderoso equipo jamaicano formado por Usain Bolt, Yohan Blake, Asafa Powell y Nesta Carter corrieron los 400 m en 36.84 segundos, pulverizando la mejor marca de EE.UU con casi un segundo de diferencia.

Usain Bolt

No se queda atrás el equipo femenino, con sendas medallas de oro en 100 m y 200 m en los últimos juegos olímpicos, y con una dominación absoluta en la última década (donde el equipo de EE.UU sólo pudo hacerles sombra en la prueba de 4×100 m) de la mano de atletas como Elaine Thompson y Shelly-Ann-Fraser-Pryce.

No obstante no todo es genética, es destacable la cultura deportiva única en el mundo que durante años ha fomentado Jamaica, así como el carácter combativo de sus habitantes, cuya máxima aspiración es la autosuficiencia extrema y la victoria en cada carrera. El atletismo jamaicano no se rige por la belleza estética en sus ejecuciones, sino en la obsesión total por ganar y la explosividad en sus movimientos, dirigidos hacia un máximo rendimiento y dominación del adversario.

En la actualidad las voces más distinguidas del deporte jamaicano son pesimistas con las nuevas generaciones. Después de los decepcionantes juegos de la Commonwealth en 2018, en los que Jamaica sólo fue capaz de ganar dos bronces en 100 m y 4×100 m, hay un cierto resquemor hacia una nueva hornada de velocistas que, a pesar de fraguarse bajo el manto de los mejores atletas de su historia, han rebajado el nivel competitivo que caracterizó a sus antecesores. No obstante Jamaica sigue siendo una fábrica continua de nuevas promesas, cada día se trabaja con miles de jóvenes que sueñan con correr el hectómetro en los Juegos Olímpicos como lo hicieron sus ídolos nacionales. Quizá alguno vuelva a atravesar la pista laureado por sus rivales, para después repetir las palabras de Bolt al parar el crono en 9.58 segundos, “somos un pueblo seguro de sí mismo”.

Por Matías Reimers Lococo

Fotografía de: Puma-Catchup

 

 

 

Leave a Reply