Con la cercanía de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, aparentemente uno de los comicios más reñidos de los últimos tiempos, iniciamos una serie de barómetros para ir siguiendo como evolucionan las posibilidades de ambos candidatos, Trump y Biden, de ganar en el país. Así, hoy empezamos hablando de la costa este y sus estados clave.

En los Estados Unidos las elecciones presidenciales se configuran de la siguiente forma: el presidente y vicepresidente no se eligen a través del voto directo del ciudadano, sino que, a quién se vota en realidad es a un “elector”. El conjunto de estos electores conformará el Colegio Electoral que será el encargado de votar para elegir al presidente. Los electores están distribuidos entre los Estados según el número de representantes que estos tengan en el Congreso (Cámara de Representantes y Senado) y quien se haga con la victoria en cada estado, aunque sea por un voto, obtiene el total de electores. En total existen 538 electores, pero en esta estadística nos vamos a centrar únicamente en los 280 representantes repartidos a lo largo de la costa este.

En primer lugar, debemos fijarnos en la composición de la costa este estadounidense, conformada por 24 Estados. Los estados que podríamos decir que ya tienen un candidato claro son 18; 11 para el candidato demócrata, Joe Biden, y 7 para el republicano Donald Trump. Los Estados demócratas son: Maine, Nuevo Hampshire, Vermont, Massachussets, Connecticut, Rhode Island, Nueva York, Nueva Jersey, Delaware, Maryland y Virginia. Por la otra banda, los Estados que parece que quieren repetir con Trump son: Virginia Occidental, Carolina del Sur, Georgia, Alabama, Tennessee, Kentucky e Indiana. Esta división no resulta extraña ya que la mayoría de estos Estados ha repetido el mismo resultado en las últimas cuatro elecciones.

Rojo: Trump Azul: Biden
Naranja: Disputado

Centrándonos ya en los datos numéricos podemos observar que existe una importante diferencia entre el número de electores calculados para los demócratas (103) y los republicanos (69) y aunque, en general, se piensa que el candidato demócrata, Joe Biden, gana a Trump en intención de voto, no debemos obviar los 108 electores situados en territorios disputados. Esta indefinición corresponde a los conocidos como “swing states” o estados bisagra que serán los que sentencien la elección en un sentido u otro. Los Estados que entran dentro de esta categoría son aquellos en los que no existe un candidato claro en las encuestas, contraponiéndose a los feudos electorales como Virginia Occidental (republicano) o Nueva York (demócrata). Los swing states que están ahora en juego son Florida (29), Pensilvania (20), Ohio (18), Michigan (16), Carolina del Norte (15) y Wisconsin (10).

Para ambos candidatos es necesario asegurar algunos de estos Estados para poder triunfar en la carrera presidencial. Ahora cabe ir viendo uno a uno estos Estados para entender la peliaguda situación que demócratas y republicanos están viviendo.

Florida es ahora mismo un estado crucial por sus 29 electores y en todas las elecciones anteriores ha supuesto un verdadero campo de batalla, Trump visita el estado con frecuencia al estar empadronado allí, pero el duro golpe que ha recibido su economía a causa de la pandemia de coronavirus podría hacer que la población se decantase por Biden.

Pensilvania es el segundo estado con mayor peso electoral con 20 electores. Los discursos de los candidatos suelen centrarse en la población obrera de este Estado que actualmente es protagonista de una industrialización deteriorada que ha truncado su crecimiento económico y que no ha visto muchas esperanzas en la gestión de Trump.

El Estado de Ohio ha tenido la suerte de predecir el ganador de todas las elecciones presidenciales desde 1964. Una clara victoria de Trump en las pasadas elecciones podría complicar el triunfo de Biden aunque este confía en el voto de la población afroamericana para conseguir la victoria.

Michigan ha sido considerado desde siempre un Estado demócrata, pero en las elecciones de 2016 Trump consiguió darle la vuelta a la mesa con un ajustado 0,6%. A pesar de esta histórica remontada es cuestionable que Trump pueda repetir confiando únicamente en el voto del electorado blanco de clase obrera, el cual está disputándose con Biden.

Carolina del Norte fue tomada por Obama en 2008 y desde ahí se ha mantenido demócrata gracias a la movilización del voto afroamericano. Sin embargo, en las elecciones pasadas Trump consiguió cierta repercusión en este Estado, que visita con frecuencia, teniendo posibilidades de devolver a este Estado al lado republicano.

En Wisconsin, al igual que en Michigan, saltó la sorpresa durante las elecciones de 2016 con la victoria de Trump. En las últimas elecciones fue la falta de participación del voto negro y el apoyo de la clase media blanca a Trump. Sin embargo, las últimas movilizaciones producidas por la tensión racial prometen una elección reñida.

Por O.R.M (@LibCastellanoSP)

Fotografía de: La nación

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