Las autoridades tailandesas aumentan la presión para intentar refrenar el movimiento estudiantil que en los últimos meses se ha manifestado en contra del primer ministro Prayut Chan-o-cha. Sin embargo, no ha conseguido impedir la nueva protesta realizada el lunes, por sexto día consecutivo. Las medidas tomadas por el Gobierno han sido la censura de la cobertura por parte de los medios locales y el bloqueo de apps de mensajería, como Telegram, para evitar que los manifestantes se comuniquen entre ellos.

Hoy, tras la salida de las clases de institutos y universidades, los estudiantes se han concentrado para pedir la dimisión de Prayuth Chan-ocha, un exgobernante militar. Le acusan de manipular los resultados de las elecciones de 2019 para mantenerse en el cargo, el cual obtuvo a través de un golpe de Estado en 2014. Otras peticiones de los manifestantes son una nueva Constitución, ya que la actual fue redactada por la antigua junta militar, que gobernó el país desde 2014 hasta 2019, y la reducción de la influencia del Ejército en la política de Tailandia. Finalmente, la propuesta más polémica es la reforma de la monarquía, que hasta el momento era un tema tabú en el país y que podía llevar aparejadas penas de hasta 15 años para aquel que insultase a la realeza.

El jueves pasado el Gobierno prohibió las reuniones de más de cuatro personas, pero los manifestantes rechazaron el cumplimiento de la norma y durante días han estado organizando manifestaciones pacíficas en hasta tres puntos de la capital, todos ellos alejados del centro. Para burlar a las autoridades las concentraciones se han convocado a través de páginas de Facebook, las cuales han sido cerradas, y, más recientemente, Telegram. Las autoridades se han puesto hoy en contacto con el proveedor de servicios para que se bloquee la app, lo que se suma a otras medidas como el cierre de la red de transporte público, ocurrida el fin de semana para evitar la llegada de manifestantes a la capital.

En la manifestación de hoy, el punto álgido tuvo lugar a partir de las 15.00 horas (hora local, 10.00 GMT) en la intersección de Kaset, cerca de la Universidad de Kasetsart, donde se concentró una creciente masa estudiantil que se extendió hasta la noche.

Otra zona caliente fue la concentración frente al centro de prisión preventiva de Bangkok, en cuyas puertas metálicas colgaron lazos blancos y carteles con la frase: «dejad de acosar a los ciudadanos». Con este gesto se pide la liberación de los activistas arrestados, cuya cifra, según la organización de defensa de los derechos humanos Thai Lawyer for Human Rights (THLR), ascienden hasta 86 desde el pasado 13 de octubre. La organización también denunció que tras la mayoría de las detenciones no se informó a las familias.

Además, el Gobierno ha decidido cargar contra los medios locales y ha aprobado la investigación de cuatro de ellos por su cobertura de las protestas. Los afectados han sido The Standard, Voice TV, The Reporters y Prachatai. Se acusa a estos medios de divulgar contenido que amenaza la seguridad nacional. La ley tailandesa permite al Servicio Nacional de Radiodifusión, a la Comisión de Telecomunicaciones y al Ministro de Economía digital y sociedad a censurar las emisiones y el contenido web; del mismo modo, se ha permitido a través de un decreto que la policía pueda censurar los sitios que consideren que dan “información errónea”. Por su parte, Thapanee Eadsrichai, reportera veterana de The Reporters, ha asegurado que «continuaremos cumpliendo con nuestro deber». En la misma línea, The Foreign Correspondents Club of Thailand, la organización de periodistas más importante del sudeste asiático, se ha mostrado preocupada por las amenazas de censura. La organización ha señalado que “se le debe permitir a los periodistas informar de los avances relevantes sin la amenaza de censura, suspensión o persecución pendiendo sobre ellos” ya que esto “hace parecer al gobierno como represivo e insensible a la crítica, lo que podría aumentar el odio popular”.

Por Adrián del Río Montero

Fotografía de: BBC

One Comment

  • 자기야 dice:

    No sé hasta qué punto haya llegado la censura. Lo cierto es que solo uno o dos de los thai que tengo en mis SNS colgó alguna publicación en protesta que no sé si seguirá visible, algo extraño teniendo en cuenta que la gran mayoría son senior universitarios. Además del hecho de que en 2019 me hablaron llenos de júbilo por el supuesto fin de la dictadura. Espero que sigáis publicando sobre el tema, gracias por intentar mantener a la gente informada desde diversos puntos de vista.

Leave a Reply