Yoel Meilán Pena

Albert Rivera ha dimitido tras el descalabro del 10-N. La pérdida de 47 escaños y dos millones de votos no dejaba otra opción al candidato de Ciudadanos que, tras una reunión con la directiva, ha decidido poner fin a su estancia en el partido de forma definitiva, abandonando tanto su puesto como su acta de diputado y convocando un congreso nacional.
Su última acción como líder del partido, su discurso de despedida, ha sido cuanto menos emotivo, recordando a un Albert Rivera que hacía años que no se dejaba ver. Se ha tratado de un momento casi íntimo, en el cual el histórico presidente del partido parecía, más que exponer los motivos de su dimisión o el futuro de la institución, mantener un diálogo con sus afiliados y militantes, con aquellos que dieron tanto por tan poco en las últimas elecciones. En ese momento Albert Rivera se sinceraba, admitía sus errores y trataba de dejar en alto al partido y aquello que quería representar en un inicio. Según sus propias palabras, Ciudadanos es más que un líder o unos resultados, es una forma de pensamiento, una concepción de la realidad y, sobre todo, la esperanza de una España nueva y mejor.

La despedida, tras exponer sus pensamientos y mejores deseos, finalizaba con un agradecimiento general, a sus votantes y aquellos que nunca le votarían, a la prensa y a todos los españoles en su conjunto que le han acompañado, como amigos o enemigos, durante sus trece años de trayectoria política. Albert Rivera, mientras que sonreía, mirando al frente y exclamando un viva la libertad, se bajaba del escenario y daba por finalizada su andadura política.
Y aquí estamos ahora, con el único presidente de la historia de ciudadanos abandonando el partido tras un emocionante discurso que, para muchos miembros, ha encendido los rescoldos de una llama casi apagada tras el hundimiento. Al mismo tiempo, deja a su salida una gran variedad de posibilidades abiertas pues, con la convocatoria del congreso nacional, se abre la posibilidad a los militantes de escoger a su próxima o próximo candidato, aquel que determinará la línea que seguirá el partido.
Ciudadanos, como Ícaro, había volado muy cerca del sol y no se daba cuenta de que lo único que le mantenía en el aire era endeble y se desgastaba por su propia altura.

Rivera y la cúpula del partido no han sido capaces de darle a este de una posición clara, una línea de actuación segura y, en última instancia, dotarle de una identidad propia que permita fidelizar al votante y dar seguridad a los militantes. Esto es lo que debe ser tratado en el próximo congreso con prioridad. Se debe escoger a un candidato que asegure una línea clara, sea acercándose a la derecha o a la izquierda, pero con actuaciones concisas, seguras y previsibles que transformen la imagen social de veleta que posee actualmente el partido. Y tal parece que esa es la única solución pues, como han demostrado los últimos resultados, la población española le ha retirado la confianza a la formación, mudándose a partidos con una posición más firme como el PP o el PSOE, e incluso pétrea como VOX.
Ciudadanos se encuentra en una encrucijada. Por un lado continuar con los dogmas previos y la indefinición, casi jactándose de su “ gran capacidad de pacto” pero siendo incapaz, a causa de la misma indefinición, de lograr aunar mayorías fieles que le permitan, siquiera soñar, con ganar algún día las elecciones, condenándose a una posición minoritaria de muleta ( con suerte) o la desaparición. Por otro, el partido puede escoger una nueva manera de actuar, más segura, situándose un lado de la balanza, defendiendo y desarrollando sus ideales allí y afianzando votantes, algo que, a mi modo de ver, permitirá transformar este golpe, para algunos el principio del fin del partido, en el fin del principio. Renaciendo Ciudadanos como una formación más fuerte y definida, verdaderamente capaz de dar la batalla en las ideas y de proporcionar seguridad a los votantes.

No obstante, esta elección será tomada por la militancia en los próximos meses una vez los diferentes candidatos se vayan presentando. Ahí se verá que camino escogerá el partido, cual de las dos vías será la más apoyada y quien será el nuevo presidente. Por ahora, y sin más información solo cabe especular y preguntarse una cosa. Quo vadis Ciudadanos.

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